Estudio Hécate
Dungeons & Dragons

Las Terrazas de I´razar

sábado, 19 mayo 2012 12:28

Las Terrazas de I´razar son un escenario para juegos de fantasía.

En principio ha sido pensado para el juego Dungeons & Dragons, pero puede ser fácilmente adaptado a cualquier otro mundo.

En concreto, las Terrazas son un entorno para nuestro nuevo libro, el mundo de Black Hammer, pero decidimos dejarlas fuera por el momento pues no alcanzaba la calidad suficiente.

Aún así espero que os gusten, y que, como nosotros, penséis que merece la pena, pues no queríamos que un entorno así se perdiese en los archivos del ordenador.

Quizás en el futuro lo retomemos y lo incluyamos en el mundo de Black Hammer, así que disfrutad de esta posible primicia.

Introducción

Las Terrazas de I´razar forman parte del antiguo reino de Mith Rail. Del reino ya no quedan más que un puñado de ciudades dispersas en las montañas, pero las Terrazas, nombre común con el que se refieren a ellas sus habitantes, tiene fama de ser la más aislada y extraña de todas.

Las Terrazas se asientan en el centro de un gigantesco cañón que se abren en las montañas, hiriendo la tierra y la roca como si del hachazo de un dios se tratase.

Sus ciudadanos, enanos y esclavos de otras razas, poseen un grado de civilización muy avanzado, y una estructura social peculiar para esta raza.

A ambos lados del cañón, que posee casi tres mil metros de profundidad en algunos tramos, se yerguen las mansiones y palacios de las Familias Enanas, herederas de los antiguos clanes, ocupando toda las paredes en una estructura geométrica de intrincada belleza y armonía con la roca. Palacios blancos de mármol compiten en altura y majestuosidad con templos de metales relucientes o torres de roca negra y obsidiana.

En el suelo del cañón, las chozas de duergars, gullys, trolls y demás razas esclavas subyugadas por los enanos desprenden un olor acre que llena el fondo del cañón, atrapado ahí por los conjuros de los clérigos enanos.

Bajo ellas, las minas de roca y metal de la ciudad arden con los fuegos y resuenan con los martillos de los mineros, mientras las Familias enanas horadan por su cuenta las paredes de la montaña en busca de filones de metales raros y gemas preciosas que les den ventaja en el juego del poder en el que están enfrascadas.

Poca gente llega a las Terrazas, pues los forasteros no son bien recibidos, y menos enanos aún salen de los muros de su ciudad en alguna de las escasas caravanas.

Los enanos de I´razar

Una extraña cultura enana es la dueña absoluta de las Terrazas.

Durante siglos, los enanos ocuparon la parte más septentrional del reino de Mith Rail, comerciando con humanos de las ciudades del sur, y recibiendo las refinadas influencias de las ciudades humanas.

La unión de estas influencias, junto con las innumerables riquezas del cañón y el comercio, empujadas ambas por el gusto de esta raza por las gemas y los metales preciosos, dio lugar con el paso de los siglos a una cultura refinada como pocas entre la raza enana.

Así, un intrincado juego de supremacía se disputa en la ciudad, enfrentando a las familias por alcanzar la mayor posición en los órganos de poder del reino de I´razar. Estos órganos son el Consejo, la Guardia y el Palacio, simbolizados por un libro, un hacha y un cetro respectivamente.

Lejos de lo que podría parecer, y excepto puntuales enfrentamientos, los I´razarianos no albergan ningún deseo de mal hacia sus conciudadanos, y con ellos, las palabras juego de poder adquieren un significado literal.

La bondad y la unidad enanas no se han visto alteradas por las influencias “civilizadoras” del pasado comerciante, y festejos, bailes de gala, representaciones artísticas refinadas y desfiles triunfales no empañan la unidad de la ciudad, lo que les ha permitido permanecer a salvo de amenazas externas y controlar al tiempo la creciente población esclava.

Eso no quita que los complejos mecanismos de ascenso y posición social entrañen a veces alguna disputa que debe resolverse con la ayuda de algún miembro del Consejo bien situado y cuya opinión es respetada por todos.

Ser miembro del Consejo (no hay más de treinta cada vez) otorga una posición de privilegio y una reputación intachable, mientras que formar parte de la Corte de Palacio, con todo el reconocimiento que conlleva, no deja de ser una posición reservada a los más refinados (e inútiles) miembros de las familias más acomodadas.

Por último, la Guardia, el “ejército” de la ciudad, reserva sus puestos de oficiales para aquellos miembros relevantes de la comunidad que destaquen por sus servicios pero que no tengan el apoyo de una familia fuerte y rica.

La vestimenta de los enanos de las Terrazas de I´razar ha ido cambiando con los años, convirtiéndose más en un vestuario ornamental y de lujo que las prendas funcionales y los atavíos de guerra clásicos de esta raza.

Así, las armaduras han devenido en ornamentadas casacas y petos dorados, los cascos en extravagantes sobreros y coronas y las hachas y espadas cortas en armas ornamentales cuajadas de jotas preciosas.

Geografía del lugar

El suelo de las montañas que rodea I´razar ha sido horadado durante miles de años, en busca de metales preciosos, vetas de roca de gran calidad para embellecer los palacios y gemas.

El laberinto de túneles se extiende como una tela de araña a su alrededor, y numerosos monstruos surgen de él en ocasiones, por lo que tanto éstos, como el río subterráneo que abastece de agua a la ciudad y los campos de cultivo bajo tierra, son fuertemente defendidos por la Guardia.

Las plantaciones de hongos y plantas exóticas de todas partes de la infraoscuridad abastecen la ciudad de alimentos y los roaths y otras “ganaderías” subterráneos aseguran buenas mesas y banquetes en los festejos y numerosas reuniones sociales.

Las minas resuenan día y noche, y las forjas subterráneas de los duergar, gully y derros repiquetean llenando el fondo del cañón de los sonidos, olores y calores del fuego y el hollín.

Sin embargo, estos olores y sonidos no ascienden hacia las mansiones de la paredes del cañón, pues los clérigos de I´razar han establecido protecciones que aislan a las razas regentes de las molestias del subsuelo.

Por encima de la opresiva atmósfera de las minas y las chozas, se encuentra las mansiones de las familias enanas.

Cuando más grande es la mansión o el palacio y más alta se encuentra, mayor es la fama y fortuna de la familia.

Las familias enanas

Cada familia desciende de un clan, pero adoptaron una denominación más “humana” para referirse a ellos con la intención de parecer más refinados. También sus estructuras sociales han cambiado, y un consejo de “padres” o patriarcas dirige a cada una de las familias independientes que forma la Familia.

Los miembros más prominentes de este consejo interno de padres son los representantes de la Familia ante el Consejo, mientras que los hijos menores, hermanas y primos son destinados al Palacio o a la Guardia dependiendo de las posibilidades de la Familia.

Dentro de cada una de ellas, las familias que componen una gran Familia Enana no disputan, y tienen su rol bien asumido.

Esta especie de entrega al bien común es característica de las Familias de I´razar, y les permite centrarse en sobrepasar al resto de familias mientras cada miembro cumple con su rol en el mantenimiento y crecimientote la riqueza y posición familiares.

Las familias no son homogéneas. Dado que cada una de ellas tenía tratos en la antigüedad con ciudades muy diferentes, su evolución natural ha estado marcada por las influencias de sus antiguos socios.

Así, encontraremos familias enanas compuestas por guerreros ornamentados, o magos oscuros, o sacerdotes principalmente.

También existen familias más eclécticas, cuyos miembros intentan destacar en áreas tan variadas como el arte, la construcción de palacios, el diseño de refinadas joyas y vestidos, la danza o la política.

De la misma forma, cada una de ellas ha desarrollado su propio estilo arquitectónico siguiendo las influencias de los hombres, y adaptándolas a las modas pasajeras de la corte.

Así, numerosos palacios se extienden por ambas paredes, algunos de los cuales ocupan ambos lados, unidos por largos puentes decorados con fuentes que dejan caer el agua hasta lagos artificiales situados más abajo, y repletos de estatuas, gárgolas y luces mágicas.

Otros, simulan torres de hechicería y se elevan oscuros hacia el cielo, sobrepasando la cima del cañón, e irguiéndose hacia las nubes.

Algunos se encaraman desde casi el suelo del precipicio ascendiendo como una tela de araña, con una miríada de escaleras de mármol y roca hasta casi tocar la superficie, y otros cruzan toda la distancia entre ambas paredes del cañón, tapando el cielo en ese segmento de la montaña.

La estética de estos palacios se adaptan a los gustos familiares, y se ornamentan en función de las modas imperantes para dar más renombre a la Familia.

Así, sus vastos salones se iluminan con luces de color azul en la caída del otoño, y fiestas de disfraces y máscaras reúnen en numerosos lugares a los enanos de I´razar. Flores de hojas de oro y plata adornan guirnaldas en las bodas, o son sustituidas por exóticas variedades de orquídeas negras cultivadas bajo tierra en los funerales.

Un enorme cementerio ocupa todo un risco en la parte norte del precipicio, y en su interior se labran los mausoleos enanos y los panteones familiares, guardados por estatuas de los héroes enanos de cada una de las familias.

La industria de la orfebrería ha tenido un desarrollo espectacular, y las escasas caravanas que salen fuera reciben una continua demanda de sus piezas. Los enanos guardan para ellos las verdaderas obras de arte, y consideran el comercio que les proporciona grandes riquezas a pesar de ser tan limitado, como una simple venta de fruslerías.

Por encima de toda la ciudad, se exteinde la Tela de Araña, un complejo militar que cruza el cañon en su parte más alta como si se tratase de la cosntrucción de una inmensa araña de piedra y roca negra. Es la "cúpula" defensiva de la ciudad, y sede de la Guardia.

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